Capitulo 9
Courtney – Antes

Traducido por Drifted
123 días antes del viaje, 12:23 p.m.
“No.” Dice Jocelyn, tomando un sorbo de su leche chocolatada y mirándome por encima de la mesa de la cafetería. “Eso no va a suceder.”
“¿Qué cosa?” Pregunto, tratando de sonar inocente. Acabo de contarle a Jocelyn sobre mi noche con Jordan, y está actuando como si fuera una enorme y mala idea. La cual probablemente lo sea. Pero sólo si él me gustara. Y no me gusta.
“No vas a empezar a lloriquear por Jordan Richman.” Dice ella. “No dejaré que suceda.”
“¡No estoy lloriqueando por él!” Le digo. Abro el paquete de salsa de queso azul que vino junto con mi ensalada y la echo encima de la lechuga de mi plato. No estoy muy hambrienta, pero necesito algo para mantenerme ocupada, de esa forma no revelo la manera en la que me estoy sintiendo, podría ser que estoy loca por Jordan. Lo que es absurdo. Porque Jocelyn tiene razón. Es sumamente ridículo.
“Bien.” Dice Jocelyn, luciendo satisfecha. Toma otro sorbo de su leche, se estira y saca un pepino de mi ensalada. Se lo lleva a la boca. “Pero es un poco extraño que te haya llamado de esa manera.” Frunce el ceño. “Aunque es aún más extraño que no haya intentado nada.”
“¿Qué quieres decir?” Le pregunto.
“Bueno, es sólo que si un chico te llama tarde en la noche así como así, normalmente significa que quiere algo físico. Así que el hecho de que no haya intentado hacer algo es un poco extraño, ¿sabes?”
“A no ser que quería ligar conmigo, y cuando volvió a estar sobrio, me vio nauseabunda y decidió no hacerlo.”
“¿Estaba bebiendo?”
“En realidad no.”
Jocelyn rodó sus ojos. “Entonces no tiene sentido. De toda formas, ¿por qué seguimos hablando de esto?”
“No tengo idea.” Porque no puedo dejar de pensar en él, y me decepcioné un poco cuando no me llamó ayer. Okay, incluso yo puedo ver que eso es verdaderamente ridículo. Quiero decir, no es mi novio. Ni siquiera es un chico con el que estoy saliendo. Por lo que estar decepcionada porque no me haya llamado el domingo, es simplemente estúpido. Creo que debería apuntarlo como algo al azar, uno de esos sucesos anormales que nadie puede explicar exactamente. Como los círculos en los cultivos*. O esa señora que fue golpeada por una bola de foul** en el partido de los Yankees, y cuando fue a hacerse la revisión, resultó ser que le encontraron un tumor, y si no hubiese sido revisada, habría muerto.
*Círculo o figuras enigmáticas que se encuentran plasmadas en los campos de cultivo. Existen muchas teorías al respecto, pero fundamentalmente, se los asocia con ovnis y/o extraterrestres.
**En béisbol, es la bola bateada que sale del terreno válido.
“Bien.” Dice Jocelyn, satisfecha.
“Pero…” digo lentamente, girando un trozo de lechuga con mi tenedor.
“¿Pero qué?” Chilla. “¡No hay peros!” Agarra mi mano y la detiene para que no la siga girando.
“Cariño, no.” Ordena. “Él es problemático. No es adecuado para ti.”
“Lo sé.” Le digo. “Tienes razón. Definitivamente.” Arrugo la frente. La cuestión es, que cuando estábamos juntos, parecía adecuado para mí. No es que realmente pensé que lo fuese. Pero quizá sea una táctica, algo que hace que las chicas lo deseen. Tiene sentido cuando lo piensas de ese modo – debe estar haciendo algo para que todas esas chicas se enamoren de él. Debe incluir un diálogo dulce con ellas, para así hacerles creer que es un buen tipo. Pero no caeré en esa. Seré fuerte y no confiaré en sus psicóticos juegos mentales.
“No vuelvas a hablar con él.” Dice Jocelyn. “No lo mires, no lo llames, no le hagas acosos online.”
“No lo haré.” Le digo, sin mencionar que revisé su perfil de MySpace unas trescientas veces en el día de ayer, y estaba secretamente complacida al ver que Madison Allesio le dejó un comentario que él nunca respondió.
“Lo digo enserio, Courtney.” Dice ella. “No te pongas toda psicótica por algo que no significa nada.”
“Tienes toda la razón.” Le digo. Y la tiene. Hacerse la cabeza por un chico que definitivamente no significa nada, es verdaderamente inútil. En especial cuando ya estoy afectada por lo de Lloyd, con quien tampoco tengo algo, y encima está ligando con la chica que conoció en la fiesta de Connor. A diferencia de Jordan, Lloyd me llamó ayer, pero sólo para contarme cómo le metió mano a Olivia en el asiento trasero de su coche. Las cosas en mi vida amorosa no estén yendo muy bien.
“Además, ¿qué hay de Lloyd?” Pregunta Jocelyn como si estuviera leyendo mi mente. Saca un tomate cherry de mi plato y se lo mete en la boca. Sin decir una palabra, le entrego mi tenedor y ella lo llena de mi ensalada. Jocelyn es de esas personas que siempre están tratando de perder peso sin comer y luego lo compensan comiendo del plato de todos.
“Está ligando con Olivia.”
“Patético.” Dice Jocelyn, poniendo los ojos en blanco. “Les doy un par de semanas.”
“Sí, quizás.” Digo. Madison Allesio pasa caminando, escoltada de ambos lados por chicas de su equipo de animadoras. Trago con fuerza.
“Tengo un escándalo en el horno.” Anuncia Jocelyn.
“Oh Dios.” Le digo. “¿Quiero saberlo?”
“Sí.” Dice. “Quieres saberlo.” Se muerde el labio. “Pero no puedes enfadarte por no decírtelo antes.” Jocelyn adora retrasar sus chismes, le gusta esperar unos días antes de contarle a alguien lo que está pasando. El año pasado, cuando rompió con Kevin Scott, con quien había estado saliendo por dos años, no me lo dijo hasta pasada una semana. Yo creí que habían tenido una fuerte pelea, debido a que no los veía juntos en el colegio. Aprendí a no tomármelo como algo personal. Es su forma de ser.
“No lo haré.” Le digo. Me pregunto si el hecho de que Jordan Richman me haya llamado de la nada la misma noche en que supuestamente le diría a Lloyd que lo quería, es alguna clase de señal. Como que Jordan y yo deberíamos estar juntos. O que Lloyd y yo no deberíamos estarlo. O que en realidad, deba estar con Lloyd. Aunque esa última no tiene sentido, ya que ¿por qué el asunto de que Lloyd y Olivia estuvieran enrollándose significaría que él y yo deberíamos estar juntos? Este es el motivo por el que creer en señales nunca es una buena idea. Son malditamente confusas.
“Okay.” Dice ella. “¿Sabes que el sábado por la noche trataste de llamarme muy tarde, pero no te atendí?”
“Sí.” Le digo. A diferencia de Jocelyn, me gusta estudiar y analizar inmediatamente cualquier drama en el que me veo involucrada. Tan pronto como volví de la salida con Jordan el sábado en la noche, la llamé.
“¿Y sabes que no respondí?” Dice ella.
“Sí.”
“¿Y sabes que no devolví tu llamado hasta las cuatro de la madrugada?”
“Sí.” Digo.
“¿Y sabes que dijiste que estabas durmiendo pero de todas formas hablamos porque – “
“¡Jocelyn! Sí, lo sé, estaba allí, ahora lárgalo.”
“Bueno.” Dice lentamente. Gira un mechón de su cabello castaño entre sus dedos. “Era porque estaba con alguien.”
“¿De verdad? Le digo. “¿Era Mark?”
“No.” Dice ella.
Espero. Silencio.
“Está bien.” Le digo. “¿Vas a decirme quién era?”
“No lo sé.”
“¡Jocelyn!”
“¡Es vergonzoso!” Dice. Acerca mi plato hacia ella y toma otro bocado de mi ensalada.
“¿Por qué?” Le digo. “Quiero decir, ¿qué tan malo puede ser?”
“Es muy malo.” Me dice, pareciendo apenada.
“No puede ser igual de malo como la desgracia de Blake Letkowski.” Le digo. Blake Letkowski es este chico con quien terminé besándome el año pasado cuando estábamos trabajando juntos en un proyecto de ciencias. Él era malas, malas noticias. Fumaba, bebía, hacía comentarios racistas…pero me encantó besarlo. El que haya estado con Jocelyn, no podía ser tan malo como Blake Letkowski.
Silencio. “¿Jocelyn?”
“¿Si?”
“¿Es así?” Saqué mi libro de matemáticas del bolso que estaba a mis pies, fingiendo indiferencia para lograr que hablara.
“¿Así qué?” Pregunta, frunciendo el ceño.
“¿Es mejor que lo de Blake Letkowski?”
“Sí. Definitivamente mejor.”
“¿Mejor como escándalo? ¿O mejor porque no es tan malo?” Le pregunto.
“Supongo que depende de cómo lo mires.” Dice Jocelyn pausadamente. Toma un sorbo de su leche chocolatada. Ella siempre bebe leche chocolatada en el almuerzo. Unos envases individuales de leche chocolatada especialmente baja en carbohidratos que compra cada mañana antes del colegio en el negocio de la esquina.
“¿Qué quieres decir?” Le digo. Pensarías que me estoy aburriendo de esta conversación porque ella parece estar burlándose de mí, pero sorprendentemente, no lo estoy. Quiero saber con quién estuvo tonteando.
“Quiero decir, ¿crees que es bueno que haya estado con alguien peor que Blake o vas a ser comprensiva?”
“Entonces quienquiera que sea, Es peor que Blake.”
“¡Courtney!”
“¿QUÉ?”
Respira profundamente. “No importa, no te lo voy a decir.”
“Bien.” Finjo estar concentrada en mi problema matemático. Al cabo de unos pocos segundos, puedo notar que se está inquietando, pero yo rompo el silencio primero. “¡Dímelo ya!”
“¡No!”
“Lo descubriré.”
“Nadie se enterará.”
“¿Por qué no?”
“Porque no voy a contarle a nadie.”
“¿Qué pasa si él se lo dice a alguien?”
“No lo hará.”
“¿Por qué no?”
“Porque ambos dijimos que no le contaríamos a nadie.”
“Oh, claro, porque eso siempre funciona. Los tipos que dicen que no le contarán a nadie con quién estuvieron, siempre mantienen sus bocas cerradas.” Ella permanece callada. “Pero qué importa.” Le digo, encogiéndome de hombros y volviendo a mi libro de matemáticas. “Si no quieres contarle a tu mejor amiga en todo el mundo con quién has ligado, bueno, entonces…” Mi voz se fue apagando.
“No es que no quiera contarte.” Dice ella. “Es sólo que no quiero ser juzgada.”
“¿Cuándo te he juzgado?” Le digo, rodando mis ojos. “Soy la persona menos prejuiciosa que existe.”
“Bueno.” Dice, de modo pensativo. Agarra otro bocado de ensalada. “Cuando me uní al periódico el año pasado porque estaba Dan Carlio, tú me juzgaste un poco.”
“Eso fue diferente.” Le digo. “Te estaba haciendo un lavado de cerebro.” Al final de la secundaria, Jocelyn fue atraída por este chico ridículo, uno de esos tipos activistas-literarios. Él siempre estaba tratando de usar el periódico del colegio para promover sus ideales políticos. Jocelyn empezó a saltarse el colegio para concurrir a protestas ecologistas y casi pierde sus créditos por todo el tiempo que desperdició. Además Dan era bastante escalofriante, y se refería a ella como su ‘pequeña soldado.’ Raro.
“¡No hizo eso!” Dice horrorizada.
“Jocelyn, hizo que te unieras al Partido Verde.*”
“¿Y?”
“¿Y sabes al menos lo que es el Partido Verde?”
“Tiene que ver con Ralph Nader.**” Dice, orgullosa de sí misma.
“Lo que sea.”
Silencio.
“Entonces, cuéntame.”
“Está bien.”
“Estoy esperando.”
“No puedes reírte.”
“No me reiré.”
“No puedes decir nada.”
“No lo haré.”
“B.J. Cartwright.”
Silencio.
“¡Di algo!” Chilla.
“¡Me dijiste que no lo hiciera!” Le digo. “Así que no dije nada.” B.J. Cartwright. Ay no. Eso es…’perturbador’ es la única palabra que puedo encontrar, pero no puedo decirle eso a Jocelyn. Porque le dije que no la iba a juzgar. Además, Jocelyn tiende a tomar los ataques hacia las personas con las que sale como un ataque personal hacia ella misma. Así que si le dijera: “Wow, Jocelyn, eso es perturbador,” ella lo tomaría como: “Wow, Jocelyn, estás perturbada.” Lo que puede ser cierto o no, pero aún así.
“Bueno, al no decir nada, estás diciendo mucho.”
Pienso cautelosamente. “Bueno,” Le digo pausado. “¿Por qué no me cuentas cómo pasó?”
“Okay.” Dice con entusiasmo. Empuja lejos de ella el plato vacío de ensalada. “Bueno, tú sabes que yo trataba de coquetear con Mark ¿cierto?”
-------------------------------------------
*Partido político de EE.UU de ideología ecologista y de centroizquierda.
**Ralph Nader es un activista, escritor crítico y abogado estadounidense que se lanzó como candidato a presidente del Partido Verde en los años 1996 y 2000.
“Sí.”
“Bueno, B.J. estaba deambulando cerca de él, y empezamos a hablar.”
Trato de ingeniármelas sobre cómo preguntarle si eso fue antes o después de que B.J. se colgara de mi pierna como un perro en celo, sin decir exactamente: “Hey, Jocelyn, ¿eso fue antes o después de que B.J. se colgara de mi pierna como un perro en celo?”
“Entonces empezamos a hablar, y más tarde él me llamó y me invitó a ir a la fiesta de Jeremy, y luego…No lo sé, en verdad. Terminamos en su casa.” Se detiene. “Besándonos.” Añade, en caso de que no lo captara.
“Okay.” Digo lentamente. “¿Y ahora qué?”
“Duh.” Dice. “Ahora lo esquivo.”
“Buen plan.” Hago una pausa. “¿Por qué?”
“Porque, hola, ¡es B.J. Cartwright! Aunque,” Dice pensativamente. “En realidad, besaba muy bien.”
Ewww.
La campana suena, anunciando el fin del almuerzo y dejamos nuestras bandejas y nos dirigimos al pasillo, yo hacia Bio avanzada y ella, Escritura creativa.
“Ahora.” Dice, mientras hacemos una parada en su casillero. “Estamos de acuerdo con todo ese tema de Jordan, ¿verdad?” Gira la combinación hacia la derecha.
“¿Qué quieres decir?” Pregunto.
“No trates de hablarle ni nada por el estilo.” Dice ella. “Ignóralo. Él es un problema, Courtney.”
“Totalmente.” Le digo. “Pero ¿qué pasa si él me saluda primero?”
“No.” Dice. “Bueno, si él te saluda primero, puedes saludarlo. Pero eso es todo.” Me sujeta por los hombros y me mira fijamente a los ojos, como si yo fuera a dar batalla. “¿Está claro?”
“Muy claro.”
“No.” Dice Jocelyn, tomando un sorbo de su leche chocolatada y mirándome por encima de la mesa de la cafetería. “Eso no va a suceder.”
“¿Qué cosa?” Pregunto, tratando de sonar inocente. Acabo de contarle a Jocelyn sobre mi noche con Jordan, y está actuando como si fuera una enorme y mala idea. La cual probablemente lo sea. Pero sólo si él me gustara. Y no me gusta.
“No vas a empezar a lloriquear por Jordan Richman.” Dice ella. “No dejaré que suceda.”
“¡No estoy lloriqueando por él!” Le digo. Abro el paquete de salsa de queso azul que vino junto con mi ensalada y la echo encima de la lechuga de mi plato. No estoy muy hambrienta, pero necesito algo para mantenerme ocupada, de esa forma no revelo la manera en la que me estoy sintiendo, podría ser que estoy loca por Jordan. Lo que es absurdo. Porque Jocelyn tiene razón. Es sumamente ridículo.
“Bien.” Dice Jocelyn, luciendo satisfecha. Toma otro sorbo de su leche, se estira y saca un pepino de mi ensalada. Se lo lleva a la boca. “Pero es un poco extraño que te haya llamado de esa manera.” Frunce el ceño. “Aunque es aún más extraño que no haya intentado nada.”
“¿Qué quieres decir?” Le pregunto.
“Bueno, es sólo que si un chico te llama tarde en la noche así como así, normalmente significa que quiere algo físico. Así que el hecho de que no haya intentado hacer algo es un poco extraño, ¿sabes?”
“A no ser que quería ligar conmigo, y cuando volvió a estar sobrio, me vio nauseabunda y decidió no hacerlo.”
“¿Estaba bebiendo?”
“En realidad no.”
Jocelyn rodó sus ojos. “Entonces no tiene sentido. De toda formas, ¿por qué seguimos hablando de esto?”
“No tengo idea.” Porque no puedo dejar de pensar en él, y me decepcioné un poco cuando no me llamó ayer. Okay, incluso yo puedo ver que eso es verdaderamente ridículo. Quiero decir, no es mi novio. Ni siquiera es un chico con el que estoy saliendo. Por lo que estar decepcionada porque no me haya llamado el domingo, es simplemente estúpido. Creo que debería apuntarlo como algo al azar, uno de esos sucesos anormales que nadie puede explicar exactamente. Como los círculos en los cultivos*. O esa señora que fue golpeada por una bola de foul** en el partido de los Yankees, y cuando fue a hacerse la revisión, resultó ser que le encontraron un tumor, y si no hubiese sido revisada, habría muerto.
*Círculo o figuras enigmáticas que se encuentran plasmadas en los campos de cultivo. Existen muchas teorías al respecto, pero fundamentalmente, se los asocia con ovnis y/o extraterrestres.
**En béisbol, es la bola bateada que sale del terreno válido.
“Bien.” Dice Jocelyn, satisfecha.
“Pero…” digo lentamente, girando un trozo de lechuga con mi tenedor.
“¿Pero qué?” Chilla. “¡No hay peros!” Agarra mi mano y la detiene para que no la siga girando.
“Cariño, no.” Ordena. “Él es problemático. No es adecuado para ti.”
“Lo sé.” Le digo. “Tienes razón. Definitivamente.” Arrugo la frente. La cuestión es, que cuando estábamos juntos, parecía adecuado para mí. No es que realmente pensé que lo fuese. Pero quizá sea una táctica, algo que hace que las chicas lo deseen. Tiene sentido cuando lo piensas de ese modo – debe estar haciendo algo para que todas esas chicas se enamoren de él. Debe incluir un diálogo dulce con ellas, para así hacerles creer que es un buen tipo. Pero no caeré en esa. Seré fuerte y no confiaré en sus psicóticos juegos mentales.
“No vuelvas a hablar con él.” Dice Jocelyn. “No lo mires, no lo llames, no le hagas acosos online.”
“No lo haré.” Le digo, sin mencionar que revisé su perfil de MySpace unas trescientas veces en el día de ayer, y estaba secretamente complacida al ver que Madison Allesio le dejó un comentario que él nunca respondió.
“Lo digo enserio, Courtney.” Dice ella. “No te pongas toda psicótica por algo que no significa nada.”
“Tienes toda la razón.” Le digo. Y la tiene. Hacerse la cabeza por un chico que definitivamente no significa nada, es verdaderamente inútil. En especial cuando ya estoy afectada por lo de Lloyd, con quien tampoco tengo algo, y encima está ligando con la chica que conoció en la fiesta de Connor. A diferencia de Jordan, Lloyd me llamó ayer, pero sólo para contarme cómo le metió mano a Olivia en el asiento trasero de su coche. Las cosas en mi vida amorosa no estén yendo muy bien.
“Además, ¿qué hay de Lloyd?” Pregunta Jocelyn como si estuviera leyendo mi mente. Saca un tomate cherry de mi plato y se lo mete en la boca. Sin decir una palabra, le entrego mi tenedor y ella lo llena de mi ensalada. Jocelyn es de esas personas que siempre están tratando de perder peso sin comer y luego lo compensan comiendo del plato de todos.
“Está ligando con Olivia.”
“Patético.” Dice Jocelyn, poniendo los ojos en blanco. “Les doy un par de semanas.”
“Sí, quizás.” Digo. Madison Allesio pasa caminando, escoltada de ambos lados por chicas de su equipo de animadoras. Trago con fuerza.
“Tengo un escándalo en el horno.” Anuncia Jocelyn.
“Oh Dios.” Le digo. “¿Quiero saberlo?”
“Sí.” Dice. “Quieres saberlo.” Se muerde el labio. “Pero no puedes enfadarte por no decírtelo antes.” Jocelyn adora retrasar sus chismes, le gusta esperar unos días antes de contarle a alguien lo que está pasando. El año pasado, cuando rompió con Kevin Scott, con quien había estado saliendo por dos años, no me lo dijo hasta pasada una semana. Yo creí que habían tenido una fuerte pelea, debido a que no los veía juntos en el colegio. Aprendí a no tomármelo como algo personal. Es su forma de ser.
“No lo haré.” Le digo. Me pregunto si el hecho de que Jordan Richman me haya llamado de la nada la misma noche en que supuestamente le diría a Lloyd que lo quería, es alguna clase de señal. Como que Jordan y yo deberíamos estar juntos. O que Lloyd y yo no deberíamos estarlo. O que en realidad, deba estar con Lloyd. Aunque esa última no tiene sentido, ya que ¿por qué el asunto de que Lloyd y Olivia estuvieran enrollándose significaría que él y yo deberíamos estar juntos? Este es el motivo por el que creer en señales nunca es una buena idea. Son malditamente confusas.
“Okay.” Dice ella. “¿Sabes que el sábado por la noche trataste de llamarme muy tarde, pero no te atendí?”
“Sí.” Le digo. A diferencia de Jocelyn, me gusta estudiar y analizar inmediatamente cualquier drama en el que me veo involucrada. Tan pronto como volví de la salida con Jordan el sábado en la noche, la llamé.
“¿Y sabes que no respondí?” Dice ella.
“Sí.”
“¿Y sabes que no devolví tu llamado hasta las cuatro de la madrugada?”
“Sí.” Digo.
“¿Y sabes que dijiste que estabas durmiendo pero de todas formas hablamos porque – “
“¡Jocelyn! Sí, lo sé, estaba allí, ahora lárgalo.”
“Bueno.” Dice lentamente. Gira un mechón de su cabello castaño entre sus dedos. “Era porque estaba con alguien.”
“¿De verdad? Le digo. “¿Era Mark?”
“No.” Dice ella.
Espero. Silencio.
“Está bien.” Le digo. “¿Vas a decirme quién era?”
“No lo sé.”
“¡Jocelyn!”
“¡Es vergonzoso!” Dice. Acerca mi plato hacia ella y toma otro bocado de mi ensalada.
“¿Por qué?” Le digo. “Quiero decir, ¿qué tan malo puede ser?”
“Es muy malo.” Me dice, pareciendo apenada.
“No puede ser igual de malo como la desgracia de Blake Letkowski.” Le digo. Blake Letkowski es este chico con quien terminé besándome el año pasado cuando estábamos trabajando juntos en un proyecto de ciencias. Él era malas, malas noticias. Fumaba, bebía, hacía comentarios racistas…pero me encantó besarlo. El que haya estado con Jocelyn, no podía ser tan malo como Blake Letkowski.
Silencio. “¿Jocelyn?”
“¿Si?”
“¿Es así?” Saqué mi libro de matemáticas del bolso que estaba a mis pies, fingiendo indiferencia para lograr que hablara.
“¿Así qué?” Pregunta, frunciendo el ceño.
“¿Es mejor que lo de Blake Letkowski?”
“Sí. Definitivamente mejor.”
“¿Mejor como escándalo? ¿O mejor porque no es tan malo?” Le pregunto.
“Supongo que depende de cómo lo mires.” Dice Jocelyn pausadamente. Toma un sorbo de su leche chocolatada. Ella siempre bebe leche chocolatada en el almuerzo. Unos envases individuales de leche chocolatada especialmente baja en carbohidratos que compra cada mañana antes del colegio en el negocio de la esquina.
“¿Qué quieres decir?” Le digo. Pensarías que me estoy aburriendo de esta conversación porque ella parece estar burlándose de mí, pero sorprendentemente, no lo estoy. Quiero saber con quién estuvo tonteando.
“Quiero decir, ¿crees que es bueno que haya estado con alguien peor que Blake o vas a ser comprensiva?”
“Entonces quienquiera que sea, Es peor que Blake.”
“¡Courtney!”
“¿QUÉ?”
Respira profundamente. “No importa, no te lo voy a decir.”
“Bien.” Finjo estar concentrada en mi problema matemático. Al cabo de unos pocos segundos, puedo notar que se está inquietando, pero yo rompo el silencio primero. “¡Dímelo ya!”
“¡No!”
“Lo descubriré.”
“Nadie se enterará.”
“¿Por qué no?”
“Porque no voy a contarle a nadie.”
“¿Qué pasa si él se lo dice a alguien?”
“No lo hará.”
“¿Por qué no?”
“Porque ambos dijimos que no le contaríamos a nadie.”
“Oh, claro, porque eso siempre funciona. Los tipos que dicen que no le contarán a nadie con quién estuvieron, siempre mantienen sus bocas cerradas.” Ella permanece callada. “Pero qué importa.” Le digo, encogiéndome de hombros y volviendo a mi libro de matemáticas. “Si no quieres contarle a tu mejor amiga en todo el mundo con quién has ligado, bueno, entonces…” Mi voz se fue apagando.
“No es que no quiera contarte.” Dice ella. “Es sólo que no quiero ser juzgada.”
“¿Cuándo te he juzgado?” Le digo, rodando mis ojos. “Soy la persona menos prejuiciosa que existe.”
“Bueno.” Dice, de modo pensativo. Agarra otro bocado de ensalada. “Cuando me uní al periódico el año pasado porque estaba Dan Carlio, tú me juzgaste un poco.”
“Eso fue diferente.” Le digo. “Te estaba haciendo un lavado de cerebro.” Al final de la secundaria, Jocelyn fue atraída por este chico ridículo, uno de esos tipos activistas-literarios. Él siempre estaba tratando de usar el periódico del colegio para promover sus ideales políticos. Jocelyn empezó a saltarse el colegio para concurrir a protestas ecologistas y casi pierde sus créditos por todo el tiempo que desperdició. Además Dan era bastante escalofriante, y se refería a ella como su ‘pequeña soldado.’ Raro.
“¡No hizo eso!” Dice horrorizada.
“Jocelyn, hizo que te unieras al Partido Verde.*”
“¿Y?”
“¿Y sabes al menos lo que es el Partido Verde?”
“Tiene que ver con Ralph Nader.**” Dice, orgullosa de sí misma.
“Lo que sea.”
Silencio.
“Entonces, cuéntame.”
“Está bien.”
“Estoy esperando.”
“No puedes reírte.”
“No me reiré.”
“No puedes decir nada.”
“No lo haré.”
“B.J. Cartwright.”
Silencio.
“¡Di algo!” Chilla.
“¡Me dijiste que no lo hiciera!” Le digo. “Así que no dije nada.” B.J. Cartwright. Ay no. Eso es…’perturbador’ es la única palabra que puedo encontrar, pero no puedo decirle eso a Jocelyn. Porque le dije que no la iba a juzgar. Además, Jocelyn tiende a tomar los ataques hacia las personas con las que sale como un ataque personal hacia ella misma. Así que si le dijera: “Wow, Jocelyn, eso es perturbador,” ella lo tomaría como: “Wow, Jocelyn, estás perturbada.” Lo que puede ser cierto o no, pero aún así.
“Bueno, al no decir nada, estás diciendo mucho.”
Pienso cautelosamente. “Bueno,” Le digo pausado. “¿Por qué no me cuentas cómo pasó?”
“Okay.” Dice con entusiasmo. Empuja lejos de ella el plato vacío de ensalada. “Bueno, tú sabes que yo trataba de coquetear con Mark ¿cierto?”
-------------------------------------------
*Partido político de EE.UU de ideología ecologista y de centroizquierda.
**Ralph Nader es un activista, escritor crítico y abogado estadounidense que se lanzó como candidato a presidente del Partido Verde en los años 1996 y 2000.
“Sí.”
“Bueno, B.J. estaba deambulando cerca de él, y empezamos a hablar.”
Trato de ingeniármelas sobre cómo preguntarle si eso fue antes o después de que B.J. se colgara de mi pierna como un perro en celo, sin decir exactamente: “Hey, Jocelyn, ¿eso fue antes o después de que B.J. se colgara de mi pierna como un perro en celo?”
“Entonces empezamos a hablar, y más tarde él me llamó y me invitó a ir a la fiesta de Jeremy, y luego…No lo sé, en verdad. Terminamos en su casa.” Se detiene. “Besándonos.” Añade, en caso de que no lo captara.
“Okay.” Digo lentamente. “¿Y ahora qué?”
“Duh.” Dice. “Ahora lo esquivo.”
“Buen plan.” Hago una pausa. “¿Por qué?”
“Porque, hola, ¡es B.J. Cartwright! Aunque,” Dice pensativamente. “En realidad, besaba muy bien.”
Ewww.
La campana suena, anunciando el fin del almuerzo y dejamos nuestras bandejas y nos dirigimos al pasillo, yo hacia Bio avanzada y ella, Escritura creativa.
“Ahora.” Dice, mientras hacemos una parada en su casillero. “Estamos de acuerdo con todo ese tema de Jordan, ¿verdad?” Gira la combinación hacia la derecha.
“¿Qué quieres decir?” Pregunto.
“No trates de hablarle ni nada por el estilo.” Dice ella. “Ignóralo. Él es un problema, Courtney.”
“Totalmente.” Le digo. “Pero ¿qué pasa si él me saluda primero?”
“No.” Dice. “Bueno, si él te saluda primero, puedes saludarlo. Pero eso es todo.” Me sujeta por los hombros y me mira fijamente a los ojos, como si yo fuera a dar batalla. “¿Está claro?”
“Muy claro.”
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